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ENTRE HIJOS Y LÍMITES

Son muchas las frases que escuchamos a diario cuando los papás y mamás sienten que algo tiene que cambiar:

"Ya no sé qué más hacer con él!"

"Me siento agotada, hace lo que quiere y cuando quiere!"

"Ni las penitencias ni las promesas de regalos evitan el escándalo"

 

Por eso es bueno preguntarse: ¿Cómo actuar frente a las rabietas de mi hijo? ¿Cuál es el límite justo? ¿Cómo hacer para que algo cambie y estemos todos más tranquilos? Primero, debemos entender que es absolutamente normal que nuestros hijos, independiente de su edad, demanden y tengan deseo de todo y en todo momento. Pero esto es imposible de ser satisfecho, y tampoco es sano para él.

Marcando pautas claras desde el nacimiento, mostrándole lo que puede y no puede hacer, vamos construyendo el antídoto para el berrinche: Poniendo límites y los "NO" bien claros.


Si en la familia cada hijo es único e irrepetible, detrás de un límite está siempre la necesidad de nuestros hijos de ser contenidos, y la nuestra de contenerlos.

  ¿Qué es un límite?

 Poner límites es enseñarle a nuestros hijos a que aprendan a esperar y a entender que todo no es aquí y ahora. Que hay cosas que puede y hay otras que no puede hacer o tener.

No tenemos dudas en dar un NO rotundo cuando está en riesgo la vida o la integridad física de nuestros hijos. Pero frente a otras situaciones nos ponemos más dudosos, y ahí se producen los caprichos y los berrinches. Cuando el adulto duda ante el NO que pone, los chicos responden de esta manera, portándose mal y retando al adulto.

 Tener en cuenta las siguientes sugerencias puede ayudar:

 

 

Nota basada en el libro "Criando hijos, creando personas", de la Lic. Alejandra Libenson